domingo, 26 de enero de 2014

DIVERSIDAD SOCIAL E IDENTIDAD

Identidad cultural

Identidad cultural es un conjunto de valores, orgullos, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funcionan como elementos dentro de un grupo social y que actúan para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia que hacen parte a la diversidad al interior de las mismas en respuesta a los intereses, códigos, normas y rituales que comparten dichos grupos dentro de la cultura dominante.
La construcción de identidades
“no es un fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad”.1 Las identidades se construyen a través de un proceso de individualización por los propios actores para los que son fuentes de sentido2 y aunque se puedan originar en las instituciones dominantes, sólo lo son si los actores sociales las interiorizan y sobre esto último construyen su sentido. En esta línea, Castells3 diferencia los roles definidos por normas estructuradas por las instituciones y organizaciones de la sociedad (e influyen en la conducta según las negociaciones entre individuos y dichas instituciones, entre organizando así las funciones) y las identidades definidas como proceso de construcción del sentido atendiendo a un atributo o conjunto de atributos culturales (organizando dicho sentido, entendido como la identificación simbólica que realiza un actor social del objetivo de su acción). De alguna manera, se puede interpretar que se están reforzando las propuestas tendentes a reconocer los procesos de identificación en situaciones de policulturalismo4 o momentos de identificación5 que se dan en la sociedad-red, emergiendo pequeños grupos y redes (en plural).

Identidad cultural como oposición a otras

Algunos autores han empezado a estudiar las identidades culturales no solamente como un fenómeno en sí mismas, sino como un fenómeno en oposición a otras identidades culturales. En esta corriente se considera que la identidad cultural se define por oposición a otras. En grupo se define a sí mismo como tal, al notar y acentuar las diferencias con otros grupos y culturas. Según esta corriente, cualquier cultura se define a sí misma en relación, o más precisamente en oposición a otras culturas. Así, la gente que cree pertenecer a la misma cultura, tienen esta idea porque se basan parcialmente en un conjunto de normas comunes, pero la apreciación de tales códigos comunes es posible solamente mediante la confrontación con su ausencia, es decir, con otras culturas, académicamente esto es conocido como la "otredad".
La dinámica de la auto-definición cultural implica un continuo contacto entre culturas. Más aún, esas relaciones nunca son de igualdad, dado que nunca se manifiestan de manera aislada: la complicada red de relaciones creada por la superposición de relaciones políticas, económicas, científicas y culturales, convierte cualquier relación entre dos culturas en una relación desigual.
El hecho mismo de que dentro de una cultura o práctica cultural exista la conciencia de una identidad común, implica que también hay un impulso hacia la preservación de esta identidad, hacia la auto-preservación de la cultura. Si la identidad es construida en oposición a los extraños, las intrusiones de otras culturas implican la pérdida de autonomía y por lo tanto la pérdida de identidad.
Las convenciones compartidas en las que se basa una identidad son frecuentemente implícitas. Para que el funcionamiento interno de una cultura sea posible, ciertas reglas básicas y significados que subrayan su producción son generalmente dadas por hecho por los participantes.

Diversidad cultural

La diversidad de culturas o diversidad cultural se refiere al grado de variación cultural, tanto a nivel mundial como en ciertas áreas, en las que existe interacción de diferentes culturas coexistentes (en pocas palabras diferentes y diversas culturas). Muchos estados y organizaciones consideran que la diversidad de culturas es parte del patrimonio común de la humanidad y tienen políticas o actitudes favorables a ella. Las acciones en favor de la diversidad cultural usualmente comprenden la preservación y promoción de culturas existentes.
La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por UNESCO en noviembre de 2001, se refiere a la diversidad cultural en una amplia variedad de contextos y el proyecto de Convención sobre la Diversidad Cultural elaborado por la Red Internacional de Políticas Culturales prevé la cooperación entre las partes en un número de esos asuntos.
La diversidad cultural refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la humanidad. Según la UNESCO, la diversidad cultural es "para el género humano , tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos" 1 .
La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje 2 , de las creencias religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo número concebible de otros atributos de la sociedad humana.

La defensa cultural

La defensa de la diversidad cultural se basa en el sano equilibrio que debe de lograrse con la ayuda de los diferentes grupos culturales que existen en el mundo, pero sin afectar a terceros o exceptuar alguna cultura. La excepción cultural pone de relieve la especificidad de los productos y servicios culturales, incluido el reconocimiento especial por parte de la Unión Europea, en su Declaración sobre la Diversidad Cultural. Existen alrededor del mundo diferentes organizaciones, como lo es la UNESCO que temen sobre la tendencia hacia una uniformidad cultural, como prueba de ellos se pueden mencionar la desaparición de diferentes lenguas y de dialectos, como lo es las lenguas de Francia sin protección jurídica alguna que haga valer el derecho y que sobre todo realicen su permanencia; también podemos tomar como ejemplo el aumento de la preeminencia cultural de los Estados Unidos a través de la manera en que distribuye de sus productos de cine, televisión, cantantes, accesorios, ropa y productos de comida promovidos por los mismos medios de comunicación. Existen actualmente diferentes organizaciones internacionales que su trabajo se basa en la protección de las sociedades y de las culturas que se encuentran amenazadas por la extinción, incluyendo Survival International y la UNESCO. La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por 185 Estados miembros en 2001, constituye el primer instrumento normativo internacional para preservar y promover la diversidad cultural y el diálogo intercultural.
La cultura es una hermosa diversidad que posee un valor muy importante tanto para el desarrollo como para la unión social y la paz. La diversidad cultural es la fuerza del desarrollo sostenible no solo para el crecimiento económico, sino para un complemento intelectual y moral. Así mismo esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta de un mejor desarrollo en la sociedad. Hablar de diversidad cultural es hablar de los reconocimientos que han impulsado los pueblos indígenas, o algunos fenómenos sociales como la migración o la globalización. La cultura es una parte fundamental de la sociedad y el mundo puesto que se refiere a las formas en que se expresan los diferentes grupos en una sociedad que manifiestan su forma de pensar a través de distintos modos de creación artística, producción y distribución de distintas ideas.

Multiculturalidad

La multiculturalidad implica la coexistencia de diversas culturas en un determinado territorio y puede entenderse como el reconocimiento del otro como distinto, pero no necesariamente implica el establecimiento de relaciones igualitarias entre los grupos. La historia muestra cómo se ha exigido a los otros desaparecer en tanto grupo cultural, ya sea por medio del etnocidio directo como por medio de modalidades menos violentas, aunque con el mismo objetivo; al respecto, destacan la asimilación y la integración como políticas adoptadas por los Estados nacionales frente a sus pueblos originarios.

Interculturalidad

Interculturalidad se entiende como un proyecto social amplio, una postura filosófica y un funcionamiento cotidiano ante la vida; constituye una alternativa que induce a replantear y reorganizar el orden social, porque insiste en la comunicación justa entre las culturas como figuras del mundo y recalca la importancia de dejar libres espacios y tiempos para que dichas figuras puedan convertirse en mundos reales. Por ende, la interculturalidad reconoce al otro como diferente. No lo borra ni lo aparta sino que busca comprenderlo, dialogar con él y respetarlo. La existencia de una sociedad intercultural lleva a considerar marcos de convivencia que permitan la comunicación entre individuos y grupos sociales culturalmente diferentes. Sin duda los derechos humanos son el asidero más cercano a estos marcos inacabados, entendidos como una construcción histórico-cultural, al reconocer su instrumentalización imperialista por parte de gobiernos y Estados occidentales, pero potenciando su dimensión ética, en tanto memoria de lucha por los derechos del hombre. 5


 



domingo, 19 de enero de 2014

COMO DEMOSTRARLE RESPETO A LOS DEMAS

Cómo demostrarle respeto a los demás

Instrucciones

  1. 1
    Debes estar atento a lo que dice la gente. Enfréntalos y haz contacto visual con ellos cuando hablen, y no te distraigas. Inclínate hacia ellos y asiente con tu cabeza para indicar que entiendes lo que están diciendo.
  2. 2
    Sé justo. Es posible que no siempre estés de acuerdo con las personas, pero tienes que escuchar su punto de vista sobre las cosas. Puedes sorprenderte al descubrir que los juzgaste injustamente y que sus opiniones no eran tan distintas a las tuyas. Incluso si no lo son, tienen derecho a tener sus propios puntos de vista, y recriminarlos no hará que se pongan de acuerdo contigo.
    1. 3
      Dales tiempo para decir lo que quieren decir. Permíteles hablar sin interrumpirlos. Respétales su tiempo, y probablemente logres que respeten el tuyo también.
    2. 4
      Sé sensible a sus pensamientos y sentimientos. Tus opiniones y creencias se basan en tus experiencias y perspectivas, así que toma esto en consideración cuando escuches a los demás. Es posible que para tu empleador la tardanza sea un tema importante debido a que su madre constantemente lo recogía tarde de la escuela y fue intimidado por sus compañeros. Así como te gustaría que las demás personas sean respetuosas con las cosas que valoras personalmente, debes hacer lo mismo.
      La palabra respeto está de moda. La escuchamos en el mercado, en los discursos, en las convocatorias, en las iglesias, en todas partes. Todos hablamos de tolerancia y respeto, queremos sentirnos personas cultas y educadas, que no reaccionamos con violencia ni grosería cuando alguien piensa o actúa de manera distinta a nosotros.

      Pero, ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos afecta a nosotros directamente? ¿Dónde quedan la tolerancia y el respeto cuando el carro de adelante no arranca inmediatamente después de que ha cambiado el semáforo? ¿O cuando aquel que desesperado porque está en una emergencia, nos corta el paso en el tráfico?

      O para ser más realistas cuando nuestra hija decide salir con alguien que no nos gusta. Yo pienso que en realidad el respeto del que tanto se habla funciona, siempre y cuando no se metan directamente con nuestros intereses. Es una especie de pacto: si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo.
       
      Pero hay algo más completo que la tolerancia, el respeto es más rico y completo en su significado, implica entendimiento, comprensión y una gran porción de amor.

      El respeto exige la comprensión del otro. Ponerse en sus zapatos, implica tratar de comprender su posición. No basta solamente con no agredirlo o ignorarlo, implica escucharlo con atención y sin el ánimo de cuestionar sus ideas y abiertos inclusive a aceptar la posibilidad de replantear las nuestras.
       
      El respeto hace una diferenciación total entre la persona y lo que ésta piense o diga en un momento dado. Nos lleva a aceptar nuestras diferencias personales, recordando que cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es.
       
      Debemos recordar que cada ser es único y esta hecho a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto merece nuestro respeto y consideración.


      Podemos fortalecer el respeto

      Aprende a escuchar.
      Miremos con respeto a todas las personas que se cruzan en nuestro camino detengámonos unos segundos para saludarlas, mirémoslas a los ojos y deseémosle un buen día, o simplemente démosle las gracias con sentimiento. Deseémosle lo mejor desde el corazón.

      Tomemos la decisión de aprender.
      El que cree que ya lo sabe todo está estancado. El mundo cambia continuamente y nosotros con él, y cada persona o situación que se presentan en nuestra vida son oportunidades para aprender y crecer.

      Colócate en los zapatos del otro.
      Nadie hace cosas por fastidiar al otro; tú no sabes la situación difícil que otros pueden estar viviendo. De vez en cuando es necesario que trates de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona; es decir, desde su punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás, implica volvernos más compasivos.

      No seas intransigente.
      Que alguien tenga un defecto, que diga o haga cosas improcedentes no lo condena como persona, siempre podemos recapacitar o cambiar nuestra actitud o comportamiento. Por lo tanto, no rechaces, discrimines o maltrates a otros porque no hacen lo que tú deseas o esperas, ten más paciencia y comprensión.

      Nadie es más ni menos que tú.
      Sólo somos diferentes en lo personal. Llegamos a este mundo con limitaciones y condiciones más o menos difíciles para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo. Acepta a los demás con sus defectos y cualidades sin juzgarlos con ligereza.

      Enseña a tus hijos con el ejemplo.
      Recuerda que es durante nuestra primera infancia, cuando comenzamos a incorporar los valores esenciales. En el proceso de enseñar a tu hijo como vivir, tu ejemplo es determinante. Eres tú quien enseña a tus hijos a través del respeto hacia ellos, de qué manera ellos te respetarán a ti y a otros. La próxima vez que vayas a entrar a su cuarto, toca la puerta antes de hacerlo; de esa manera, él tocará a tu puerta antes de entrar.

      Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo, y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos, establecemos límites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.


domingo, 12 de enero de 2014

Las etapas de la vida del ser humano

Nacer, crecer, madurar, envejecer y morir. Todo ser humano atraviesa esas etapas en un proceso de continuos cambios físicos, sicológicos e intelectuales.  En una evolución irreversible y permanente de cambios, nuestro cuerpo presenta fases de crecimiento, maduración y degeneración de los distintos órganos y tejidos.
Corresponde a la etapa que va desde el nacimiento hasta los 28 días de vida. Durante este corto período, los recién nacidos son seres muy vulnerables, que necesitan protección y cuidados constantes.
Deben sortear uno de los primeros desafíos vitales: acostumbrarse al abrupto cambio que significó abandonar el vientre materno y regirse por las condiciones que ofrece el medio externo.
En promedio, los neonatos miden cerca de 50 centímetros y pesan entre 2,5 y 4 kilos. Si bien un recién nacido ya cuenta con todos los órganos necesarios para sobrevivir, todavía debe ajustar sus sistemas a su nueva forma de vida.
Tareas que antes eran suplidas por la madre (a través de la placenta), como respirar, nutrirse y eliminar desechos, y que ahora deben ser realizadas de forma independiente por el bebé.
Aprender a respirar aire es una de las primeras grandes tareas. Inmediatamente después del parto, los pulmones del recién nacido se llenan del vital oxígeno, el cual llegará a cada una de las células del organismo.
Asimismo, su sistema circulatorio comienza a trabajar de manera autónoma, adaptando y cerrando algunos conductos, tales como el foramen oval, el conducto arterioso, que conecta la aorta con la arteria pulmonar, y los vasos umbilicales. Se produce un notable aumento del flujo sanguíneo pulmonar y un incremento de la presión de la cámara izquierda del corazón.
Los riñones, todavía inmaduros, comienzan paulatinamente a cumplir su tarea excretora y el sistema digestivo adapta sus mecanismos para una correcta absorción de sustancias. El único y vital alimento será hasta ahora la leche materna, que no solo contiene importantes nutrientes, sino también anticuerpos.
Sus ojos poseen una coloración no muy definida, hasta alrededor de la segunda semana después del nacimiento. Esto se debe a que estos importantes órganos no han sido expuestos a la luz, por lo que todavía no alcanzan el color definitivo. Poco a poco, comienzan a abrirlos y a explorar con ellos el mundo que los rodea.
Es posible que su nariz o las orejas se encuentren aplastadas, producto de la estrechez de los últimos meses en el vientre materno. De igual manera, su cabeza puede estar ligeramente alargada o deformada, debido a su difícil paso por el canal del parto.
Todos los sistemas corporales del recién nacido se deben ajustar a las nuevas condiciones de vida.

CAMBIAR LA VIDA

"A la posibilidad del 1% se le debe dar el 100% del esfuerzo."
(No recuerdo el autor)

El agua, a 100º, puede mover un tren de carga. A 99,9º es sólo agua caliente. 

Después de mucho leer y meditar sobre el tema, creo haber entendido que hay dos significados diferentes para la palabra "intento".

El primero es cuando queremos lograr algo, y decimos "Lo voy a intentar". En este caso nos dirigimos a un fracaso casi seguro. ¿Por qué? Porque nuestro subconsciente no recibe la orden de "lograrlo", sino de "intentarlo", y por ende eso es lo que hará: INTENTARLO. Una vez que ya lo haya  "intentado", considerará la orden cumplida. ¿Por qué "seguir intentando", si no es la orden que recibió? ¿Con qué objeto repetir la tarea que ya cumplió?

Y esto no es semántica, ni cháchara: Es la forma en que funciona nuestra mente. El subconsciente es el que tiene el verdadero poder en nosotros. El intelecto decide, pero el subconsciente ejecuta... o no ejecuta. El intelecto no tiene prácticamente ningún poder sobre el cuerpo.

Y luego tenemos el otro significado de "intento":  Cuando un "intento" es un paso de los varios que se requieren para lograr un objetivo que se ha decidido previamente.

Y esto es radicalmente diferente, y producirá un resultado diferente: Existe una DECISIÓN, y esa decisión es LOGRAR, no "intentar". Sin embargo, es posible que ese logro requiera de varios "intentos".

¿Se entiende la diferencia?

Cuando uno inicia una carrera universitaria, por ejemplo, no decide "intentar" graduarse: ¡Uno decide graduarse! Es posible que en el medio haya muchos "intentos fallidos" en pasar exámenes, pero la decisión no cambia: la decisión es graduarse, sin importar cuántos "intentos" se requieran. 

¿Por qué uno persiste en graduarse cuando una carrera le resulta especialmente difícil? Muy simple: Mira ejemplos a su alrededor (incluso inconscientemente) y concluye: "Si tantas personas pudieron, quiere decir que es posible, y por ende yo también puedo". Y punto.

Y lo mismo si uno quiere, por ejemplo, bajar de peso: No necesita tener "fe ciega", ni inventar nada, ni arriesgarse. Uno puede buscar un método que le haya servido a muchos, y de ese modo saber que, si ellos pudieron, él también puede. Pero una vez más, la posibilidad de éxito estará totalmente condicionada a la intención con que uno emprenda el cambio:
¿Ha decidido lograrlo, por muchos "intentos" que le lleve, o sólo ha decidido "intentarlo"? Suena parecido pero es totalmente diferente.

Y el ejemplo quizá más claro y contundente: Le llevó a Edison miles de "intentos" lograr la lámpara incandescente, pero él no estaba "intentando" inventarla: el había decidido lograrla, sin importar cuántos intentos hicieran falta.

domingo, 5 de enero de 2014

Libertad de expresión

La libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. De ella deriva la libertad de imprenta también llamada libertad de prensa.
El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración. Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (Primera Enmienda) y la Revolución francesa, hechos que revolvieron las cortes de los demás estados occidentales.
Otro argumento clásico, asociado a John Stuart Mill, es que es esencial para el descubrimiento de la verdad. Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, famosos juristas estadounidenses, acuñaron el argumento del mercado de ideas. Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (libertad de expresión), los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas, o relativas. Este argumento ha sido criticado por suponer que cualquier idea cabría en el mercado de ideas. Y aun así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad. La alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente? Incluso si pudieramos tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba, mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o prejuicio infundado.
Lo cierto es que esta metáfora se presta a equívocos, y Mill no comparó la libertad de expresión con un mercado. En Sobre la libertad (1859) apelaba a la libertad para exponer y discutir con el fin del conocimiento. Esto implica unas normas implícitas de conducta que aseguren el mutuo respeto entre los ponentes.

Límites de la Libertad de Expresión

Según la Organización Foro de la Libertad, los sistemas jurídicos, y la sociedad en general, reconocen límites a la libertad de expresión, en particular cuando la libertad de expresión entra en conflicto con otros valores o derechos. Limitaciones a la libertad de expresión puede seguir el "principio de daño" o el "principio de delito", por ejemplo en el caso de la pornografía o el "discurso del odio". Limitaciones a la libertad de expresión puede ocurrir a través de la sanción legal y / o la desaprobación social.
En "On Liberty" (1859) John Stuart Mill argumentó que "... debe existir la máxima libertad de profesar y discutir, como una cuestión de convicción ética, cualquier doctrina, por inmoral que pueda considerarse". Mill sostiene que la mayor libertad de expresión es necesaria para empujar a los argumentos de sus límites lógicos, en lugar de los límites de la vergüenza social. Sin embargo, Mill también introdujo lo que se conoce como el principio de daño, en la colocación de la siguiente limitación a la libre expresión: "el único propósito para el cual el poder se puede ejercer legítimamente a través de cualquier miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es para evitar daños a otros".
En 1985, Joel Feinberg introdujo lo que se conoce como el principio de "ofensa", argumentando que el principio del daño de Mill no ofrece una protección suficiente contra los comportamientos ilícitos de los demás. Feinberg, escribió: "Siempre es una buena razón en apoyo de una prohibición penal propuesto que probablemente sería una forma eficaz de prevención de ofensas graves (en contraposición a la lesión o daño) a otras personas que el actor, y que es probable que sea necesaria medios para tal fin ". Por lo tanto Feinberg sostiene que el principio de daño pone el listón demasiado alto y que algunas formas de expresión pueden ser legítimamente prohibidas por la ley porque son muy ofensivas. Pero, como ofender a alguien es menos grave que dañar a alguien, las penas impuestas deben ser más altos por causar daño. Mill, al contrario, no apoya sanciones legales si no se basan en el principio de daño. Dado que el grado en que las personas pueden ofenderse varía, o puede ser el resultado de prejuicios injustificados, Feinberg sugiere que un número de factores deben tenerse en cuenta al aplicar el principio de la ofensiva, incluyendo: el alcance, la duración y el valor social del discurso, la facilidad con que se puede evitar, los motivos del orador, el número de personas ofendidas, la intensidad de la ofensa, y el interés general de la comunidad.