LA VIDA EN SOCIEDAD
En
muchas ocasiones se menciona, que lo que hace realmente humanos al
hombre y a la mujer es vivir en sociedad. A través de la interacción con
los semejantes, se forma la personalidad.
Generalmente, con los miembros de la familia, se aprende a hablar,
comunicarse, a recibir y dar afecto. Los padres enseñan lo que se debe
hacer y lo que no, para ser aceptados en la sociedad. Esto se hace
porque cumpliendo las normas que la sociedad establece, es posible
recibir los beneficios que trae vivir en un grupo organizado.
El sentido de vivir en sociedad
La
vida en sociedad permite alcanzar logros que de forma individual sería
imposible obtener; por ejemplo: si de cada persona dependiera su
alimento y sustento. La sociedad hace posible vivir con comodidad
gracias a que se ha organizado y a que sus miembros se han ido
especializando en un trabajo.
Además de abastecer de lo necesario para vivir, la sociedad otorga
compañía y protección, ya que en todo momento se cuenta con mecanismos
que amparan a todos sus miembros, en especial a las personas más
débiles: niños y niñas y a los que van perdiendo capacidades: ancianos o
discapacitados.
Esa
serie de mecanismos ayuda a que todos los integrantes de una comunidad
satisfagan sus necesidades fundamentales a través de los servicios
públicos: agua potable, alumbrado, drenaje, alcantarillado, mercados,
etcétera.
A lo largo de
la historia todas las sociedades han creado una enorme cantidad de
organismos para hacer la vida más fácil. Está claro que no sólo para
sobrevivir, sino para vivir bien y cada día mejor. Para mejorar la vida
humana es necesario contar con una organización en la que todos
participen.
Sin la
participación de la sociedad difícilmente el gobierno sabría qué
servicios públicos son los adecuados y en qué medida los debe dar;
tampoco tendría la capacidad de proporcionarlos por sí solo y no sabría
con certeza qué leyes convendrían modificar, derogar o crear.
Para que esta participación sea efectiva, es indispensable que cada uno
tome conciencia de que los actos individuales deben buscar el bienestar
propio y contribuir a mejorar la organización y bienestar de la
sociedad.
La
forma de ser individual está influida en gran medida por la sociedad.
En cada época y lugar, las organizaciones sociales han otorgado más
importancia a valores diferentes o ciertos valores tuvieron una
finalidad diferente a la que tienen en la actualidad.
Al convivir se forma una dependencia recíproca con los demás, conocida
como interdependencia. En muchas de las actividades como trabajo,
recreación y esparcimiento los humanos reflejan la dependencia que
existe en la organización social. Los deportes en equipo o la
interpretación musical son algunos ejemplos muy claros de ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario